Archivos para teletrabajo

Como bonus a los tres post que escribí la semana pasada sobre el teletrabajo…

… les dejo algo que ya comentó un lector, y que fue uno de los disparadores que yo escribiera del tema.

El programa “Argentina para armar” que conduce María Laura Santilla en el canal de cable TN (acá en Argentina), dedicó uno de sus episodios al teletrabajo. Está claro que solo se enfocaron en el teletrabajador freelance pero vale la pena igual mirar el programa. Comparto solo algunas ideas del programa y se los dejo completitos más abajo:

  • “Hay un mito que parece ser que trabajar desde la casa no es trabajar” dice la conductora al iniciar el programa. Alguien comentó en los post que en la casa no respetan que en la PC está trabajando, con lo cual algo de cierto tendrá.
  • Una de las asistentes comentó la importancia de saber decir “No, estoy trabajando“, cuando alguien en la casa (pareja, hijos) requiera la atención y uno esté trabajando.
  • También fue tratado el tema de los “telecompañeros“. Parece muy loco pero hablar con alguien con skype, chatear con alguien o hacer una videoconferencia son formas de tener compañeros a la distancia. Desde ya que no es lo  mismo pero, como dijo un asistente, “estamos conectados“.
  • Otra declaración que acuerda con lo que ya escribí anteriormente: “es un trabajo solitario. hay que tener cuidado porque uno puede volverse medio hermitanio
  • Otro acotó que, aunque es dificil estar solo, en el trabajo presencial “hay compañeros de trabajo que mejor no tenerlos“. 😉
  • El teletrabajador puede dormir la siesta“. Me causó mucha gracia con el énfasis que lo dijo el señor. No es mi caso pero sí el de un freelance que puede tomarse los tiempos que quiera y administrar su trabajo.
  • “Lo único que cuenta es el resultado de la tarea”. Suena fuerte dicho de esta forma pero está bueno. Remarca un poco lo que comenté en los post, de que se hace dificil hacer un seguimiento más allá de los resultados en el teletrabajo.

Los videos

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Continuación de
Teletrabajo – Parte I de III
Teletrabajo – Parte II de III

Consejos para el “éxito”

Quizás no sea el indicado para dar consejos para el éxito, y es por ello que daré consejos para el “éxito”, dada mi poca experiencia al respecto. Pero les dejaré algunos puntos importantes, divididos en dos categorías: técnicos y no técnicos.

Desde el punto de vista técnico, es importante:

  • Contar con una conexión a Internet estable y de ancho de banda razonable.
  • Contar con una PC que cumpla los requisitos técnicos necesarios. El monitor LCD es importante si pasaremos muchas horas frente a la PC.
  • Contar con un dispositivo móvil para cuando uno se aleje de la casa (notebook, netbook, blackberry, etc.)
  • Contar con un plan B: ¿qué pasa si se quema la fuente de la PC? ¿qué pasa si se cae la conexión a Internet? Una notebook y un bar cercano a casa, otra conexión a Internet y otras tantas alternativas válidas.
  • Contar con una conexión VPN segura contra la oficina: de esta forma, uno trabaja desde su casa pero accede los recursos internos de la red tal como si estuviera en ella.
  • Establecer los flujos técnicos necesarios de comunicación con otras personas: correo electrónico, chat, videollamadas (skype es magnífico) y videoconferencias. Contar con todos estos componentes facilita mucho el trabajo. No es lo mismo chatear con alguien que hablar con alguien y puede cambiarnos el día escuchar otra voz. 😉
  • Contar con otros recursos técnicos adicionales importantes: impresora (preferentemente láser), buenos parlantes y micrófono, cámara web. Y otros que puedan surgir según el caso.
  • El clima: hoy cualquier oficina tiene aire acondicionado, pero todavía no cualqueira tiene uno en su casa. Es importante contar con el clima de trabajo propicio ya que uno estará allí todo el día.

Por otro lado, otras consideraciones no relacionadas al campo técnico:

  • Organizarse diariamente: preferentemente dejar preparado desde el día anterior tareas para el día siguiente. Al levantarse, al no tener la obligación explícita de salir de casa, es bueno ya tener al menos tareas para primera hora asignadas que no nos permitan demorar el inicio de tareas.
  • El escritorio: este es un pilar fundamental. Si trabajamos en una oficina, seguramente tendremos un escritorio a nuestra disposición con las comodidas necesarias. En casa, es más frecuente disponer de espacios más reducidos pero este no puede ser el caso. Hay que tener un escritorio cómodo, una silla cómoda (fundamental) y todos los materiales necesarios para el trabajo (que no falten biromes, resaltadores, lo que sea necesario para trabajar).
  • La “oficina” en casa: este es otro punto importante. El teletrabajador muchas veces no dispone de un espacio particular en la casa para trabajar. El lugar donde se trabaja también puede ser el living, o la habitación. Este es un problema muy serio por dos motivos: el primero porque psciológicamente no es posible separar el ambiente de trabajo de un ambiente de ocio. El segundo, es que otros integrantes de la casa pueden necesitar ese ambiente y no disponer de él mientras uno trabaje puede ser problemático. Lo recomendable es tener una habitación cuyo uso principal sea el de ser “la oficina”. De esta forma, uno se mete ahí adentro, cierra la puerta y alrededor puede pasar lo que sea (que vengan visitas a tu casa, que toquen el timbre, que alguien en tu casa escuche música) pero vos estás metido en tu oficina, en tu trabajo.
  • Ponerse objetivos diarios: esto es similar a la organización, pero como ya mencioné existen dos riesgos al trabajar en casa cuya solución es el auto-rigor: volverse muy vago (que cueste arrancar) o volverse muy obsesivo (que cueste cortar). La idea es buscar el equilibrio y los objetivos diarios son útiles para saber si uno ya hizo el trabajo suficiente para terminar, o si tiene sentido meterle un poco de horas más al trabajo.
  • Vestirse: puede parecer una pavada, pero a mí me hace bien. Una tentación para el teletrabajador es levantarse en pijama (por ser amables), ponerse un par de pantuflas y empezar a trabajar. Mi recomendación es mantener, como decirlo, la pulcritud, como si uno estuviera en el trabajo. Obviamente que podemos ponernos una remera vieja, con la que quizás no saldríamos a la calle, pero yo recomiendo por la mañana levantarse, pegarse una duchita y cambiarse como si uno fuera a salir, y recién ahí empezar a trabajar. Es una cuestión psicológica creo yo.
  • Contactar con humanos: como ya mencioné, la soledad es uno de los puntos críticos. Por lo tanto es recomendable intentar mantener contacto con seres humanos tanto en horario de trabajo como fuera de él. En el primer caso, intentar extender las comunicaciones a más que el email y el chat, y en lo posible, hablar por teléfono (incluso con webcam) al menos una vez al día. Escuchar una voz, charlar en tiempo real, son cosas que vale la pena no perder. Asimismo, es importante cuando uno terminar de trabajar, encontrar actividades grupales: ver a un amigo, charlar con tu pareja. Es decir, después del trabajo hay que establecer relaciones humanas “reales”. En mi caso, además de charlar con mi pareja, intento ver a un amigo, juego al fútbol una o dos veces por semana, voy a inglés y otras actividades. Estas me permiten cortar la soledad, y eso no es poco.

Una vez más, seguramente la última: ¿más ideas? 😛

El teletrabajo: lo que viene…

Cerrando esta serie de tres artículos me interesa dejar algo en claro: aunque el teletrabajo es una realidad, y ya se está utilizando en muchísimos casos; será una realidad mucho más frecuente con el pasar de los próximos años. Creo que estamos por entrar en esos años en donde el crecimiento será superior al visto hasta ahora, para luego de unos 5 años estabilizarse como algo muy utilizado.

La tecnología sigue avanzando y cada día esta modalidad de trabajo traerá más ventajas para las empresas y los trabajadores.

Creo que también se abrirá un espectro como punto intermedio que ya se está viendo en algunas pocas empresas: aunque un empleado no sea un teletrabajador, podrá trabajar desde su casa, por ejemplo, un día a la semana.

Para avanzar un poco más en esta idea: el teletrabajo le permitirá a las empresas ser más flexibles para permitir que un empleado que tenga algun problema (léase descompostura), o necesidad de pasar un día en su casa, pueda trabajarlo sin tener que tomarse el día, solo cambiando la modalidad.

En fin, hasta aquí llego yo con algo que quería volcar en lo que para mí está siendo una experiencia muy interesante, de la cual estoy aprendiendo día a día.

Sí, cierro con algo original: se escuchan opiniones… :mrgreen:

Continuación de “Teletrabajo – Parte I de III

¿Contratar un teletrabajador?

Como mencioné antes, intentaré pensar las ventajas y desventajas pero ahora desde el lado de la empresa: ¿por qué contratar un teletrabajador? (independiete si free-lance o no).

En cuanto a las ventajas, a mi criterio, la principal es que pensar en el teletrabajo permite expandir las fronteras en la búsqueda de personas. Este es el punto principal: las empresas ya no deben limitarse a lo que su ubicación geográfica les ofrezca en términos de recuros humanos, sino que pueden pensar en personas que estén ubicadas, por qué no, en cualquier parte.

Asimismo existen otras ventajas suplementarias, como el ahorro en espacio físico, lo cual puede ser muy importante para empresas que a veces están ajustadas con “la cantidad de escritorios disponibles”. Sin embargo, creo que el resto son ventajas complementarias a la principal ya mencionada.

Respecto a las desventajas creo que es mucho más difícil tanto la contratación de una persona remota como el seguimiento de su trabajo. En el primer caso, dado que en el teletrabajo hay un alto componente de confianza y es muy dificil en un proceso de selección tradicional, llegar a un conocimiento de la persona que uno diga: “Sí, este loco yo se que en su casa le va a poner pilas al laburo”. Todos los casos cercanos que conozco de teletrabajadores (amigos, parientes y yo mismo) son casos en donde el contratante ya conoce de cierta forma a la persona contratada. Habría que ver cómo será en otros casos.

Por otro lado, una vez contratado, es claro que el seguimiento es mucho más complejo que si uno tiene a la persona ahí todo el día face-to-face.

Seguramente en este punto habrá muchas más ideas que se me escapan y soy, como siempre, todo oídos para aquellos que hayan tenido experiencia tomando una decisión de este tipo.

¿Cualquier trabajo puede ser teletrabajo?

Este es un tema fundamental y dejo una sentencia que, supongo, estaremos todos de acuerdo: no cualquier trabajo puede teletrabajarse.

En mi caso particular, trabajo en investigación y educación y, ambas tareas son posible llevar adelante trabajando desde casa. Sin embargo, hay ciertos impedimentos que pueden hacer que un trabajo no sea posible realizarlo remotamente, desde tu casa. Algunos de estos factores pueden ser:

  • La necesidad de atender clientes (o personas) en un lugar específico.
  • La necesidad de realizar con mucha frecuencia reuniones (la video conferencia reemplaza la reunión pero no es lindo estar todo el día en reuniones virtuales).
  • La necesidad de procesos creativos.
  • El trabajo en equipo permanente.

Una vez más estoy citando solo algunos motivos que yo tengo en mente pero habrá muchos más.

Acá pueden ver un listado de servicios teletrabajables. Básicamente es un listado de los servicios que más comunmente son teletrabajables.

Liderazgo en el teletrabajo

Este punto a mí me parece fascinante. Porque con el teletrabajo se abre un nuevo mundo del cual hablaré por arriba ya que no tengo experiencia. Con los teletrabajadores nacen los telejefes. Y aquí se abre un nuevo mundo desde el punto de vista del management y el liderazgo: cómo ser el jefe de alguien que no está al lado tuyo.

Me resulta muy interesante este tema ya que los nuevos líderes, que tengan teletrabajadores, deberán tener nuevas capacidades que quizás no eran valoradas hasta la fecha.

No voy  a extenderme mucho en este punto ya que no tengo experiencia (más que ver cómo me trata mi jefe) pero creo que priman los valores de flexibilidad, organización y claridad. Ayudar a la gente a conocer sus objetivos claramente y a organizarse en base a los resultados, hacer un seguimiento de las tareas, aprovechar las tecnologías, etc.

Como siempre, también es escuchan opiniones/comentarios de quienes tengan experiencia en el campo.

Mañana cerramos esta serie con algunos “consejos para el éxito” y una pequeña opinión sobre lo que se viene.

Continuará en “Teletrabajo – Parte III de III”

Hace rato tenía pendiente este post. Para quienes no lo saben, desde Febrero soy lo que se llama un “teletrabajador” (una persona que trabaja desde su casa, o remotamente), una tendencia que viene en aumento. Me interesa compartir una reflexión al respecto.

Para empezar, me gustaría clarificar que existen dos tipos de formatos para el teletrabajo:

  • El teletrabajo free-lance: profesionales independientes que trabajan en diferentes “proyectos” desde su casa.
  • El teletrabajo como empleado: una empresa que contrata a una persona como empleado pero que ejerce sus tareas principalmente desde su casa.

Marqué esta división por dos motivos. El primero es porque es muy frecuente leer opiniones/artículos que solo consideran el primer punto, y claramente hay diferencias entre ambos. El segundo, es para que sepan que mi caso es el segundo y que la experiencia que cuente en el (los) post, será a partir de lo que yo he observado en estos meses pero con esa salvedad: yo no soy un profesional free-lance sino que soy un empleado que ejerzo mis tareas remotamente desde mi casa.

¿Por qué teletrabajo?

Aunque debería empezar por las ventajas y desventajas, el primer punto que me interesaría tratar (muy) brevemente es pensar juntos (como siempre, quedan invitados a sumar ideas en los comentarios) el por qué de esta nueva tendencia. ¿por qué trabajar desde una casa? ¿por qué no seguimos como siempre, yendo a la oficina? ¿qué está cambiando?

La respuesta tiene varias aristas pero tiene un componente principal que trataré también más adelante: lo que está cambiando es la tecnología.

Es decir, el teletrabajo no es nada nuevo, o mejor dicho, no creo que haya surgido una nueva necesidad en los últimos años. Lo que ha cambiado es que ahora hay nuevas tecnologías que permiten dar respuestas a esa necesidad. Y estamos hablando, en una idea muy primitiva, básicamente de Internet.

En cuanto las tecnologías sigan avanzando, habrá nuevas respuestas, y habrá más teletrabajadores. Leo por ahí que “en 5 años el 60% de nuestras tareas será en forma remota”, lo cual confirma dicha tendencia.

El teletrabajo es una realidad, pero una realidad no tan simple, con muchas aristas por considerar y con decisiones importantes que tomar. De hecho, en mi caso particular, el miedo a ser un teletrabajador fue una de las razones que me tuvo bastante tiempo pensando si aceptar o no el trabajo que hoy tengo. Por lo tanto, pasemos a ver por dónde viene ese miedo: ¿cuáles son las ventajas y desventajas del teletrabajo?

Ventajas y desventajas

Este es el punto obligatorio a pensar. Lo voy a orientar básicamente pensando en el teletrabajador y luego haré algunas salvedades desde el punto de vista de la empresa.

Las principales ventajas de trabajar desde tu casa, son:

  • Ahorro del tiempo de ir/volver del trabajo. Esto es claramente tiempo que uno se ahorra para dedicar a su vida.
  • Tu lugar de trabajo y tu casa son el mismo lugar. Lo bueno de esto es que uno almuerza en su casa, va al baño de su casa. Es decir, asumiendo que uno está a gusto en el lugar donde vive, muchas de esas cosas les serán a gusto también mientras trabaja.
  • Trabajo orientado a resultados. Aunque siempre habrá alguien que te “controle” (tu jefe, tu contratante, quién sea), al ser teletrabajo lo que se evalúan son los resultados. Es la única forma de llevar adelante este trabajo: a nadie le va a importar si te paraste una o diez veces de tu escritorio; pero sí que hagas lo que tienes que hacer. ¡Guarda! Esto puede jugar en contra. En un trabajo por resultados, obviamente, el resultado es el que manda. En un trabajo prescencial, aunque los resultados no acompañen muchas veces pueden ver el esfuerzo que vos ponés y otros factores que te permitan mantenerte en el trabajo. Remotamente se hace más dificil poder observar por qué no se está llegando a los resultados.
  • La distribución del tiempo es más administrable. Acá hay una clara diferencia entre el trabajador free-lance y el empleado. El primero puede disponer practicamente como quiere del tiempo. Empezar a trabajar a las 6 o a las 10 o laburar hasta las 18 o hasta las 23 hs. En el caso de un telempleado 😉 , uno quizás deba cumplir un horario, aunque sí puede administrar más libremente los pequeños espacios (si corto 5 o 15 minutos para tomarme un café).
  • Alta productividad: en contra de la desventaja de lo solitario de trabajar desde casa (ver más abajo), hay una clara ventaja: cuando uno se concentra en algo, es raro que alguien te saque de tema y, por ende, uno se vuelve más productivo. La realidad es que en una oficina uno se distrae con ruidos, comentarios, chistes, etc. En casa, uno se sorprende a veces de cómo aprovecha el tiempo.

Las principales desventajas son:

  • Tu lugar de trabajo y tu casa son el mismo lugar. Aunque esto acarrea las ventajas antes mencionadas, es un riesgo ya que muchas veces cuando uno se cansa del laburo (convencional) está esperando el momento de irse para cambiar de lugar. Sin embargo, esto no pasa y uno debe poder hacer el clic “trabajando/en casa” sin moverse de lugar. Es alto el riesgo de cansarse de tu propia casa.
  • La disciplina necesaria para cumplir es mayor, y depende de uno mismo. Aunque si me quedo dormido mi jefe me llamaría (eso espero), uno tiene que tener auto rigor para ponerse a laburar y no distraerse en otras cosas. En una oficina, puede ser un compañero quién te ayude a concentrarte, pero en tu casa todo depende de vos. Si uno no pone el rigor para dedicarse al trabajo, a diferencia de la modalidad clásica, puede ser que el problema salte a la luz cuando ya sea demasiado tarde.
  • Poco contacto humano. En este caso también es muy variable según el tipo de trabajo y otras características (yo estoy a 4 hs. de la oficina; alguien que conozco trabaja para una empresa de otro país); pero claramente al trabajar desde la casa, se vuelve un trabajo solitario y esto no es fácil de llevar para nadie. Creo que esta es la desventaja más fuerte y una de las cosas más difíciles de llevar adelante: la soledad es rara, complicada y puede hacer que uno se sienta a disgusto con el trabajo, cuando en realidad lo está con la soledad.

Me veo en la obligación de aclarar una vez más, que quedan abiertos los comentarios para completar esta lista.

El listado es tentativo, ya que después cada persona podrá considerar que, lo que para mí es una ventaja, para otro será una desventaja. Incluso podrán observar que algunos los repetí ya que ni siquiera yo puedo determinar si es ventaja o no.

Por eso lo más importante es conocer las características del teletrabajo y poder poner sobre la mesa todos estos puntos y evaluarlos según el juicio de cada uno. Para cualquier persona será una ventaja ahorrarse el tiempo de ir/volver del trabajo, pero no para cualquiera será una ventaja un trabajo orientado a los resultados.

La decisión no es fácil ya que por lo general implica un cambio laboral (salvo que tu misma empresa te pase de trabajador on-site a teletrabajador) entonces se junta el cambio de modalidad con el cambio de trabajo y uno por momentos puede sentir que es mucho lo que está arriesgando.

Lo que me gustaría que quede claro de esta primera parte (y que espero quede más claro aún luego de las siguientes secciones), es que el teletrabajo es un riesgo. Es decir, es una situación que uno debe manejar con cuidado y constancia para que primen las ventajas por sobre las desventajas. En ningún momento desaparecerán ninguna de ellas y hay que tener equilibrio para llevarlo con alegría. Una crisis puede hacer que se prioricen las desventajas y uno sienta que quiere urgente volver a la oficina. Por decirlo de alguna forma, hay un trabajo extra además del trabajo propiamente dicho: el de disfrutar del teletrabajo.

Continuará en “Teletrabajo – Parte II de III”