Archivos para homo avionus

Esta semana estoy haciendo mi último viaje del año, el décimo si mal no cuento. Ya he comentado que viajar es parte de mi rutina laboral y que lo disfruto tanto como lo sufro, bien a lo histérico, pero realmente los aviones me apasionan y el volar me parece una actividad genial. Por lo tanto, para empezar la semana, dos videos que fui encontrando la semana pasada relacionados a aviones y vuelos.

Para empezar, un video (visto en @Fdezavalia) muy zarpado de unos paracaidistas que presencian el choque de su avión pero se salvan al momento de tirarse. Las imagenes son impresionantes:

Y en segundo lugar, para descontracturar un poco, un divertido video (vía @Gauyo) de seguridad de un avión, una sátira de los aburridos videos que tenemos que ver cada vez que viajamos:

Historia de un pelotudo debería llamarse esta historia, pero para el título me pareció un poco fuerte. Resulta que la semana pasada fue noticia que la “Federación de Aviación Yanqui” emitió un comunicado donde anunciaba que los dispositivos electrónicos podrían comenzar a utilizarse (en modo avión) en todas las fases del vuelo lo cual me pareció interesante para comentarlo y aprovecho para contarles una historia. Actualmente, durante el despegue y aterrizaje es necesario apagar los dispositivos, nunca estuvo muy claro por qué pero así es si viajás hoy en día.

La verdad que para quienes viajamos seguido es una muy buena noticia e incluso creo que a mucha gente podría hacerle más ameno el viaje, especialmente en los momentos más “estresantes” del mismo, estar concentrado en una peli, un juego o laburando está bueno. Yo particularmente siempre tengo algo para leer en esas etapas así que no lo sufro tanto, y hasta incluso me estoy preguntando si esto no afectará el habito que tengo en todos los vuelos de al menos un rato leer, ya me veo viajes enteros boludeando con la tablet y sin leer nada.

La otra duda que me queda refiere a la seguridad, no tanto tecnológica a nivel de señal, sino en cuanto al improbable caso de un accidente, ¿no sería mejor que si hay que evacuar el avión o algo por el estilo no haya notebooks u otros dispositivos que estorben? En fin, asumo que esta gente entiende más que yo y suponen que el riesgo es menor y que vale la pena permitirlos, y desde aquí lo celebramos.

Aquí pueden ver una infografía sobre el anuncio y, debajo, una linda historia que me ocurrió hace un tiempo con un pelotudo paranoico:

phone-plane

Como les decía, este anuncia me hizo acordar una historia de hace unos meses, estaba volviendo de un vuelo a Aeroparque (no me pregunten de dónde, ya no me acuerdo) y el avión había comenzado su descenso. Ya habían hecho el anuncio de apagar los dispositivos y yo me encontraba en medio de una partida de basket (NBA 2K13, mi juego favorito) muy pareja a la que le faltaban los últimos minutos (1, 2, 3, pocos). Dado que soy un pasajero frecuente y que noté que faltaban varios minutos para aterrizar, decidí terminar mi partida y luego guardar la tablet, sabía que faltaban pocos minutos de partido y al menos 10-15 para aterrizar. A los pocos segundos que termina el anuncio de apagar los dispositivos siento que alguien me toca el hombro y un señor joven (digamos, entre 35 y 50 años) me dice un poquito alterado (juro que la cita es lo más textual posible):

“Disculpame, tengo dos hijos, y la verdad que si cae el avión porque vos estás usando eso, los dejarías sin padre”.

Pensé en contestarle varias cosas, la verdad que me pareció que el tipo era un gil y mi mejor respuesta hubiera sido “¿en serio crees que yo jugando al basket puedo derribar este avión?”. Digo, usa dos segundos el cerebro ese que tenés ocupando espacio en tu cabeza por favor. Pero cada tanto soy un buen tipo, no muy seguido, pero sí cada tanto, y opté por la lastima. Entendí que si el tipo me decía eso es porque estaba asustado así que le dije “sí, cómo no” y apagué el dispositivo.

Me dio un poco de pena, le ahorré la discusión en un momento de tensión pero no le di la oportunidad de darse cuenta que su cerebro tenía capacidades deductivas que no estaba aprovechando. Yo que se, ahora lo escribo y me arrepiento un poco, pero ya pasó.

Buena semana para todos.

Hoy amaneció así en Buenos Aires y yo tranquilo, ahora salgo caminando del hotel. =)

Foto subida a Twitter por @deperezvolpin

Ya les conté que tuve la suerte de conocer hace unas semanas la hermosa ciudad de Berlín y en esa visita, elegí el último día hacer un tour para conocer un campo de concentración, más particularmente Sachsenhausen (hago copy-paste cada vez que tengo que ponerlo, obvio que no lo escribo, y ni mucho menos lo pronuncio). Imaginé que ir a un campo de concentración sería una experiencia fuerte, triste y complicada; pero me pareció que era una oportunidad especial poder ver las “memorias” de un hecho histórico como el holocausto y la segunda guerra mundial. Y me quedé corto. La experiencia fue más fuerte de lo que pensaba, y valió más la pena de lo que pensaba.

Como digo siempre, este no es un post histórico. Si no sabés qué carajo pasó en la segunda guerra mundial, qué fue el holocausto, quién fue Hitler o qué es un campo de concentración, estoy seguro que puedes pasar 10 minutos entre Google y la Wikipedia para adquirir los conocimientos básicos antes de seguir leyendo. Finalmente, el tour lo hice con Viva Berlín, y aprovecho para recomendarlos para aquellos que vayan a viajar por esas tierras, todo funciona correctamente y los costos de los tours son muy accesibles.

Ahora sí, vamos a la experiencia en sí y vale la pena empezar por el final. Cuando terminó el día chateaba con mi hermano y me preguntaba si me había “pegado” (emocionalmente hablando, no es recomendable consumir drogas al momento de visitar un campo de concentración) de una forma particular la visita por el hecho de tener orígenes y familia judía, y le contesté que nadie que se precie de ser un ser humano y tener algo de sentimientos puede salir bien de esa visita. Obviamente que si uno es judío o vivió una vida judía (como fue mi caso, hoy devenido en ateo), estudió al holocausto de chico, tuvo la suerte de conversar con sobrevivientes de campos de concentración o conoce familias y amigos que perdieron seres queridos allí, puede tener algún significado especial. Pero lo importante no pasa por allí. El holocausto fue un crimen contra toda la humanidad (sí, trillado, pero real), pero además posee algunas características particulares que profundizan lo acontecido en cualquier guerra: lo que se hizo en el holocausto fue macabro. Se que es macabra la guerra, que la gente muera por una bala o que la gente muera de hambre en el África. Todos me parecen crímenes contra la humanidad. Pero acá en el holocausto aparecen algunos componentes realmente fuertes, por la forma en que el nazismo logró industrializar la muerte y por el logro de convencer al pueblo alemán (y muchos otros) para gobernarlos (recordemos: el nazismo llegó al poder por el sobre valorado voto popular).

CampoHomenaje

Dos o tres cosas que me quedaron muy grabadas de la visita. En primer lugar, cómo el nazismo trabajaba para que los soldados pudieran realizar una tarea tan difícil como la que realizaban. Matar gente no es fácil. Matarlos masivamente y en circunstancias infra-humanas, menos aún. Y para ello el nazismo apelaba a algunas estrategias macabras, que pueden verse en el campo y los museos que hay dentro de él. Por ejemplo, se veían imágenes de presos que estaba siendo golpeados con látigos. Pero he aquí el detalle: en las imágenes capturadas se veía claramente cómo el “golpeador” era otro prisionero mientras los oficiales miraban atentamente. Es decir, obligaban a otros prisioneros a golpearse entre ellos. Parece un detalle, pero la suma de estos detalles ayudaba a que los soldados pudieran vivir con ello. Y nuestra guía nos contaba cómo esto estaba estudiado por los nazis.

Continuar leyendo…

Así como el otro día les contaba que viajar no siempre es un placer, debo confesar que hay un factor clave para que sí lo sea: comer bien. Viajar por el mundo es cansador y todo eso, como ya les conté la otra vez. Pero si hay algo que hace a un país interesante no es su historia, su cultura, sus museos, sus city tours; es su comida originaria. Entonces, amigos, si viajan, no pueden perder un minuto de su tiempo sin averiguar qué es lo que se come en ese lugar, cuáles son sus especialidades, y probarlas. Así, sin reparos. Salvo que tenga algún componente que les resulte espantoso, coman lo que sea. Una comida feíta se puede aguantar. Pasar por Perú sin comer un ceviche o por Argentina sin comer un asado deberían ser delitos internacionales, con pena de muerte. Y ayer estuve en Madrid. La comida española debería ameritar varios post, debería abrir un blog entero sobre cómo comen estos gallegos, sobre las tapas y otras yerbas, pero esta vez será más breve. Tuve la suerte de pasar una semanita acá en España en mi primera vez en este país, pero después de eso pasé algunas veces brevemente, hacia otros destinos europeos, para saludar a unos amigos que viven acá, y en esas visitas breves hay que priorizar. Entonces, si como yo, hacen una visita breve por España o acaban de llegar, en su primer comida deben sentarse en un restaurante (deben, no pueden, no se confundan) y pedir un sandwich de jamón ibérico y una tortilla española. Nada más, nada menos. Y después, así como quién dice la cosa, solo relajarse, disfrutar y ser felices. Eso hice yo ayer, y fui feliz. Por si tienen dudas de qué hablo, alguna fotitos y en un rato arrancamos con los post largos de la semana.

Capitulo aparte merece una alternativa que ofrecen muchos lugares que es comer un sandwich de tortilla y jamón ibérico, así, todo junto, entre panes. Eso ya es un pecado capital.