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Resulta que ayer fue el día de la NO violencia de género, un mal que aqueja cada vez más a nuestras sociedades, otro síntoma de lo mal que estamos, pero también de lo solos que estamos y de lo infelices que estamos (y esto aplica para quien golpea y quien es golpeado, en proporciones obviamente diferentes). Me ha asombrado en los últimos años cómo han crecido los casos de mujeres que mueren víctimas de violencia de género, cada vez que uno escucha una noticia así me genera mucha angustia, alguien que soporta una situación como esta es porque no encuentra la forma de salida.

Hace un par de años leía una entrevista a una mujer que pudo salir de una pareja golpeadora y que militaba desde su fundación ante este problema (si no me equivoco era en Perú) y ella decía algo muy claro, el machismo cultural y la falta de programas de inserción laboral para mujeres golpeadas son claves en esta problemática.

El machismo cultural llega a niveles extremos en algunos lugares pero incluso en países donde es moderado, como el que vivo, es bastante asqueroso, hay machismo escondido en muchos de los comentarios y paradigmas con los que vivimos diariamente.

Por otro lado, recuerdo en aquella entrevista cómo se manifestaba que muchas veces los programas contra la violencia de género están orientados a dar contención psicológica a las personas mal tratadas, y esta persona decía que lo que necesita una persona en esta situación, es dinero y trabajo, que generalmente terminan siendo los motivos por los cuales no se animan a denunciarlo, porque si no tienen trabajo y dinero para mantenerse es muy difícil enfrentarlo, y recuerdo leer que entre las mujeres mal tratadas había un importante porcentaje de dependencia económica del hombre.

No entiendo cómo este no es tema de agenda de los políticos, probablemente por el machismo cultural plantear la violencia de genero como un tema importante en la agenda no será lo más marketinero para nuestros interesados políticos, pero es un tema que todos deberíamos tener en nuestra cabeza y, mientras podamos, recordarlo, tenerlo presente y actuar si fuera necesario.

Un día más tarde, sigue valiendo la pena recordar que un hombre que le pega a una mujer, no es un hombre, NO a la violencia de género.

Me encontré este cuento en el Facebook de mi amigo Hernán Racciatti, me pareció muy lindo para compartir:

Primer día de clase, el profesor de “Introducción al Derecho” entró en la habitación y lo primero que hizo fue pedir el nombre de un estudiante que estaba sentado en la primera fila:
– ¿Cuál es su nombre?
– Mi nombre es Nelson, Señor.
– ¡Fuera de mi clase y no vuelva nunca más! – Gritó el maestro desagradable.
Nelson estaba desconcertado. Cuando volvió en sí, se levantó rápidamente recogió sus cosas y salió de la habitación.
Todo el mundo estaba asustado e indignado, pero nadie habló.
– ¡Muy bien! – Vamos a empezar.
– ¿Para que sirven las las leyes? Preguntó el maestro – los estudiantes seguían asustados, pero poco a poco empezaron a responder a su pregunta:
– Para tener un orden en nuestra sociedad.
– ¡No! – Respondió el profesor.
– Para cumplirlas.
– ¡No!
– Para que las personas equivocadas paguen por sus acciones.
– ¡No!
– ¿Alguien sabe la respuesta a esta pregunta!
– Para que se haga justicia – una muchacha habló con timidez.
– ¡Por fin! Es decir, por la justicia.
Y ahora, ¿qué es la justicia?
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Ayer fui a ver la película de Steve Jobs, ya voy a escribir la próxima una reseña u opinión más tranquilo porque es una persona/personaje que me resulta por demás inspirador. Mientras, tanto, vale recordar algunos post que escribí en el viejo Un Mundo Binario sobre Steve Jobs y aprovechar para decirles que es una película que vale la pena ver, creo que han hecho una excelente aproximación a su vida.

Párrafo aparte (literalmente) para la actuación de Ashton Kutcher, por momentos emotiva la sola imagen del actor y su caracterización más allá de lo que esté pasando en la película. En cuanto a la película, me pareció excelente, otro párrafo aparte (no literal) para la primer escena de la misma.

Mientras tanto, como ahora no pueden ir al cine, pueden aprovechar para ver en este mismo blog la mejor publicidad de Apple y uno de los mejores discursos que he visto jamás, Steve Jobs en Standford.

También pueden ver este lindo sitio sobre la peli, jobsthefilm.com.

Enjoy.

Se me hace dificil hablar de este tema trabajando en una empresa de software, es la realidad, pero voy a intentar dejar una idea que hace años me ronda en la cabeza, incluso antes de trabajar en ESET. No voy a opinar sobre el uso de software no licenciado (así prefiero llamarlo) de forma general, pero antes de ir a lo que quiero ir vale resumir mi posición: no estoy de acuerdo con el uso de software no licenciado, entiendo que ocurre por diversos factores (y no lo reduzco como muchos estúpidos a la falta de moral de la gente) y también entiendo que la solución a este problema por parte de las empresas de software, por ende, va más allá de perseguir a la moral del usuario. También entiendo que para garantizar la calidad de una aplicación y del servicio brindado, es necesario dinero, y es por ello que muchas empresas tienen métodos licenciados.

Aclaración antes de seguir: este no es el debate sobre software libre vs. software privativo. Es otra historia. Si no lo entienden, lo lamento, pero acá estoy hablando del uso de software no licenciado.

Lo que quier contar es algo que observo en los últimos años sobre cómo impacta en la cultura de las empresas las altas tasas de “piratería”: la gente no entiende lo que es una licencia de software.

Hace unos años trabajaba en una empresa proveedora de servicios y dábamos soporte de segundo nivel a varias empresas. Me encontraba con muchos casos de empresas que habían pagado miles de dólares por licenciar con Microsoft Windows toda la empresa y cuando tenían un problemas se pasaban horas y horas renegando con el mismo, y después nos llamaban a nosotros, su proveedor. Y yo les decía: ¿llamaron a Microsoft? Y no sabían de qué les estaba hablando. Entonces yo llamaba a Microsoft y en muchos casos me mandaban un fix para ese problema, o me pasaban directamente un enlace con el procedimiento con la solución y listo, tema solucionado.

A lo que voy es que con tanto usuario que no entiende que licenciar un producto es más que descargarse un instalador o comprar un CD, y con tantas empresas explicando mal a las empresas que deben licenciar para ir al cielo; muchos usuarios pierden de vista muchas ventajas de licenciar una aplicación, y se suman a la “cultura de la piratería” que es más grave que el hecho de que un usuario se baje una aplicación sin licenciarla.

Cuando viajo a dar seminarios en nombre de ESET también me pasa, aunque en menor medida en ámbitos corporativos, pero sí mucho con usuarios finales que muchas veces licenciaron el producto y después me cuentan que tuvieron un problema y se pasaron horas buscando soluciones en foros. Y yo les pregunto: ¿contactaste al soporte técnico? Y no saben de qué les estoy hablando. Les estoy hablando de algo que pagaron, y que pueden utilizar. Pero no lo saben. Esa es la “cultura de la piratería” a la que me refiero.

¿Qué dicen?

Ayer me llegaba la noticia de que Amanda Palmer sacó un disco de siete canciones homenajes a Radiohead, todas tocadas con un Ukelele. La noticia combinaba varias ideas interesantes: una cantante que no conocía, una banda que me encanta y un instrumento “raro”. A eso le sumamos la idea que se anunciaba como un “digital album“, y fue suficiente para que siguiera el enlace hasta el sitio web oficial de la cantante, y donde finalmente pude escuchar una canción demo (¡de las 7 del disco!) y luego ver que podía descargar el álbum directamente desde su página web, con mi tarjeta de crédito o mi cuenta de Paypal. Me pareció una gran oportunidad para comprar mi primer CD digital.

Avancé, vi que el disco tenía un precio bajo, “Buy Now $0.84 USD” decía el enlace, así que decidí avanzar. La siguiente ventana me hacía notar que no leí un detalle más en el botón para comprar, el texto “or more“, ya que al confirmar mi compra se me presentaba una ventana de texto en blanco donde podía poner mi precio al disco. En ese momento, no pude poner 0.84. Al menos para ahorrar caracteres daba poner un dólar. Después borré un dólar y ahí nomás lo pagué. Un dólar más no me cambiaba nada. Dos o tres tampoco, pero ahí me quedé, una cantante que no conocía, un disco de covers, paré ahí. Lo compré, lo bajé, me llegó un correo con el enlace de descarga y escuché el disco: INCREÍBLE, gran disco, un hermoso trabajo. Este es el cartel que me mostŕo la web cuando terminé la descarga, clarísimo:

Pero todo esto me hizo pensar sobre temas que ya he escrito en este blog, cuando comenzamos con el canon digital en argentina, la muerte de las discográficas o el tema de músicos pidiendo la descarga de su música.

¿Por qué pagué más del precio mínimo sugerido? Porque los usuarios estamos definitivamente dispuestos a pagar por la música que escuchamos. No tengo duda de eso. Lo que no estamos dispuestos es a pagar por dispositivos físicos que ocupan espacio innecesario (CD), no estamos dispuestos a dar plata a intermediarios que no queremos, tampoco. Si hubiera pagado un disco a 10/15 dólares en una disquería, menos de los 2 dólares que le di ayer a esta cantante hubieran llegado. Generalmente es menos de un dólar lo que reciben los músicos por cada disco vendido a través de una discográfica. Es lastimoso.

Ahora, esta mina Palmer entendió cómo viene la historia, ojalá más músicos lo hicieran. Poné tu música en Internet, ponele un precio mínimo bajo a la descarga (si no el usuario se lo bajará gratis igual), dejá que ellos puedan subir el precio (muchos lo harán) y recibe el dinero directamente sin intermediarios que no suman valor a la cadena de negocio.

Entonces, un aplauso para Amanda Palmer, y además el disco está excelente, así que no sean ratones, dense una vuelta por acá y bajense el disco. :mrgreen: