8 horas para trabajar, 8 para disfrutar y 8 para el resto…

Seba Bortnik —  19 septiembre 2013 — 7 comentarios

El otro día me encontré con un texto que habla de un tema que hace unos cuantos años me resulta interesante: ¿no trabajamos mucho? En general, en Argentina y el mundo la jornada laboral promedio es de 8 horas. O algo así. El artículo que leía se llama “El origen de la jornada laboral de 8 horas y por qué deberíamos re pensarlo” (está en inglés). Así que vamos a repensarlo.

Vamos por partes, ¿por qué trabajamos 8 horas? Acá me baso nomás en la fuente citada, donde se explica que la revolución industrial da origen a la jornada de 8 horas, en función de la automatización del trabajo en su momento se iniciaron campañas pidiendo que las jornadas laborales sean de esa duración (la imagen que pueden ver es parte de esos reclamos a finales del siglo XVIII) pensando tanto en los trabajadores como en una buena organización para la industrias que empezaban a trabajar 24×7.

Parece ser que el primero que lo implementó fue Ford y que logró con jornadas más cortas de lo habitual mejorar la productividad de su planta. Es decir que ya en ese entonces se mostraba que trabajar más horas no representaba necesariamente más o mejores resultados. 200 años después, parece que todavía no lo entendimos. Veamos.

Ahora, vamos al siguiente tema, ¿trabajamos 8 horas? Muchísima gente que conozco trabaja más de 8 horas. Para empezar, vamos a “la oficina” 9 horas, al menos en Argentina, con la supuesta hora de almuerzo que, en muchos casos se cumple (personalmente intento tomarla) pero eso no quita que estamos 9 horas en la oficina. Asimismo, es cada vez más frecuente ver gente que en lugar de irse a las seis de la tarde, se van seis y cuarto, seis y media, a las siete, etc. Y así vamos sumando horas a la semana, cada vez más gente pasa más de 40 horas semanales dedicadas al trabajo. De hecho, en muchas empresas (por suerte donde yo trabajo no) está la cultura de que se valora aquel que se queda fuera de hora trabajando. Los jefes piden cosas fuera de hora, piden cosas “para hoy” cuando el día está por terminar y cosas así que van mostrando que aún tenemos una “cultura del trabajo” donde parece que quién más trabaja es mucho mejor.

Pero peor aún, ¿disfrutamos 8 horas? ¿dormimos 8 horas? Las dos a la par es difícil, porque no dan los números. A ver, trabajamos 8 horas. Pero ya hablamos que muchas veces le dedicamos más tiempo o estamos 9 horas en la oficina. ¿Se supone que la hora de almuerzo en la oficina es parte del “disfrute de la vida”? No me malentiendan, no digo que yo la paso mal almorzando con mis compañeros, jugando al ping-pong, etc. Pero, ¿eso es parte de mis horas de disfrutes? Yo digo que es parte de mi trabajo donde la paso bien, como gran parte de las otras 8 horas. Pero no son mis horas de disfrute, al menos conceptualmente. Pero volvamos, estamos en la oficina bastante más de 8 horas. Pero además tenemos el trayecto a la oficina, ida y vuelta (que en ciudades grandes es mucho tiempo). Además tenemos que alimentarnos (no lo veo como disfrute ni dormir, salvo aquellos como mi amigo Andrés que comen dormidos). También tenemos que bañarnos, que ir al médico, que cuidar los hijos, entre otras. Es decir, empezamos a sumar cosas y resulta que no nos quedan 16 horas para disfrutar/dormir, y entonces hay que sacarle a alguno. O dormirmos menos horas, como le pasa a gran parte de los argentinos, cosa que nos hace vivir cansados, que el cuerpo no nos responda, que tengamos problemas de salud, etc. O le sacamos tiempo a las cosas que nos hacen felices, a disfrutar. Y somos unos infelices.

Finalmente, y vamos a lo importante: ¿cuánto deberíamos trabajar? ¿no es mucho 8 horas? No estoy tan seguro, pero tiendo a creer que sí. Y acá las tecnologías juegan un papel fundamental. Puede ser que en fábricas o trabajos de campo no sea tanto (aunque no veo con malos ojos que se achique un poco la jornada) pero después aparecen los trabajos donde el lugar físico no es sustancial para estar o no trabajando. Es decir, podríamos decir que hay dos tipos de trabajos. Aquellos que se pueden desarrollar únicamente en un lugar específico y aquellos que no. En los primeros, digamos un trabajo en una fábrica o alguien que vende ropa en un local comercial, uno llega y trabaja hasta que se va. Una vez que me fui, ya no puedo segur vendiendo ropa ni operando la maquina, terminó mi jornada laboral. Pero por otro lado hay un montón de trabajos (cada vez más) en donde las tecnologías hacen que el trabajo en sí no esté limitado a un espacio físico y es difícil entonces poner horarios físicos al trabajo. Uno puede estar 9 horas en la oficina, pero después es difícil no mirar un mail cuando tenemos un telefonito que nos avisa cada vez que cae un mensaje y que, digamos la verdad, no te dan un teléfono para que lo uses de nueve a seis de la tarde. Además, si el trabajo es creativo y no manual, no es tan fácil dejar la cabeza en la oficina y seguir la vida.

Digo, pensemos solamente en un periodista. Hace muchos años, el periodista tenía que estar necesariamente en un lugar físico para estar trabajando (ya sea investigando, haciendo una entrevista, una nota de campo) y después tenía que ir a la redacción a redactar y entregar su trabajo. Hoy en día imagino periodistas trabajando a cualquier hora, redactando a cualquier hora y enviando su trabajo por correo electrónico desde cualquier lugar del mundo. Y así, esto aplica a miles de trabajos distintos.

En resumen, yo creo que tenemos que empezar a pensar en jornadas laborales cada vez más descontracturadas. Me decía ayer que en Francia ya están pensando en semanas de 36 horas laborales. Muchas veces gente de mi equipo necesita tomarse unas horas por semana (para ir al médico, para estudiar, para lo que fuera) y la verdad es que eso no suele afectar negativamente su producción, e incluso en muchos casos suele aumentarla.  Creo que tenemos que empezar a pensar en que la gente tenga más tiempo para disfrutar, para hacer las cosas que le gustan. Últimamente, cuando me encuentro con colegas, amigos, o quién fuera, especialmente en la gran ciudad, la gente está estresada. Y salir a nadar, leer un buen libro o jugar al fútbol no te estresa. Es el trabajo. Y la gente estresada no es muy productiva en el trabajo, digamos la verdad. ¿No será hora de empezar a pensar en jornadas un poquito más reducidas para que la gente pueda vivir más tranquila y trabajar mejor? Yo creo que sí, ¿ustedes?

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Trackbacks y pingbacks:

  1. Comprate una vida: más sobre las 8 horas en el trabajo « Un Mundo (no tan) Binario - octubre 1, 2013

    […] debate sobre la jornada laboral ha llegado más lejos de lo que pensaba. Comenzó como un post más pero el tema evidentemente ha sido de interés, y siguen llegando comentarios que me motivan a […]

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