Historia de un informático y cuatro diputados

Seba Bortnik —  16 septiembre 2013 — 4 comentarios

Escribo este post con sumo cuidado ya que no deja de ser una historia personal y como todo lo que escribo aquí no deja de ser mi opinión personal, pero lo hago también contando una historia en la que participé como presidente de una organización y es por ello que intentaré ser muy cuidadoso dejando muy en claro que esta es una historia personal, es mi opinión, es mi vivencia, más allá de la experiencia colectiva de la organización.

El contexto lo hago breve, no es de lo que quiero escribir: hace unos años que presido una ONG en formación, Argentina Cibersegura. Este año, impulsamos una campaña para juntar firmas por la Ley de Grooming, un proyecto de ley que estaba “cajoneado” en diputados desde la sanción de senado en noviembre de 2011. A partir del ruido mediático de la campaña, el tema volvió a la luz. Muchos diputados entendían que el proyecto no era correcto y tenían muchas objeciones al respecto y, luego de varios meses de debate con ellos y otras organizaciones civiles, la semana pasada diputados dio finalmente sanción a un nuevo texto que pretende (y creo que lo logra con creces) mejorar el proyecto original. Ese es el contexto, no es mi intención contarles nada sobre la ley de grooming, ni el proyecto, ni la sanción, ni la campaña, lean las fuentes. Este es un post sobre cómo yo viví una experiencia que para mí era totalmente ajena, la de debatir con diputados un proyecto de ley.

Para los que aún no lo sepan, soy un especialista en seguridad de la información. Sí, no soy solo eso, también me siento orador, investigador, líder (o jefe) y varias otras cosas más que he ido sumando a mi “ser profesional” que hacen que uno intente no ser un “ser meramente técnico”. Sin embargo, no dejo de ser un especialista en seguridad de la información. Es por ello que para mí toda esta experiencia ha sido muy interesante. De golpe, producto de una campaña que fue más grande de lo que pensábamos, resultó que una serie de diputados estaban interesados en debatir un proyecto de Ley sobre Grooming, pero no así como estaba. El texto del proyecto no los convencía y no querían aprobarlo así como estaba, hacía falta debate. Y nosotros, como organización, teníamos que estar ahí para contar nuestros argumentos y nuestro punto de vista. Más allá de que obviamente asistimos a los debates como organización (y aquí formaron parte muchos integrantes de la misma), también fui como persona, también me encontré yo, hace unos meses, entrando al congreso de la nación a reunirme con legisladores con el ánimo de discutir con ellos un proyecto de ley. Para mí, fue muy pesado entrar en esa situación, lo sentía una responsabilidad muy grande, no me quiero imaginar qué sentirán los legisladores que tienen que poner su voto por cada proyecto de ley que se trata. Si me preguntaban hace dos años si me veía en esta situación, hubiera dicho con certeza que no. No digo que no me guste, no digo que no lo disfruté, pero aún así todavía lo siento como algo de mucho peso, de nuevo, sigo sintiendo que soy solo un especialista en seguridad, aunque claramente el día que apostamos a crear una organización como Argentina Cibersegura, y que acepté liderarla, dejé de ser solo eso, pero de nuevo, somos una organización joven y por transición soy extremadamente joven en mi experiencia de participar en una ONG y una organización civil que, por suerte, ha crecido mucho los últimos dos años y nos ha permitido estar en estos lugares.

Pero hete aquí de qué quiero hablar hoy: de cómo vive un informático la responsabilidad de debatir con diputados un proyecto de ley.

Tira de Quino.

Tampoco quiero hacer un sentimentalismo de qué sentí. Lo que quiero es contarles que ante esta experiencia, me sorprendí gratamente con los diputados con los que tuve que dialogar. Así como fueron instancias de mucho peso y responsabilidad, también fueron momento de muy gratas sorpresas, a veces, los diputados no son como algunos los imaginamos.

Cuando hablamos de nuestros legisladores, muchas veces en los medios se ve lo negativo, más en la coyuntura actual en la que vivimos. Parece que los políticos si son de partidos distintos no pueden hablarse, que son enemigos, que sos A o B y que todo es confrontación. Pero esto no es así para todos. Asimismo, en el imaginario de muchos argentinos está la idea de que los diputados no son muy laburantes, que trabajan poco, que votan las leyes sin conocer mucho de qué se tratan, entre otras yerbas. Al menos me hago cargo, yo tenía bastante estas ideas, y asumo que no seré el único loco suelto que creía esto.

Sin embargo, en este proceso, vi a varios diputados abrir extensas carpetas con investigaciones y datos para debatir el tema. Yo vi a estos diputados que tenían leído lo que decía esa carpeta, que tenían muy claras sus objeciones y las podían explicar. Yo vi a diputados que estaban convencidos que el proyecto no tenía que salir pero que más convencidos estaban que tenían que escuchar por qué nosotros creíamos que sí. Y así construimos. Tuve reuniones con diputados que nos recibieron a pesar de ser una organización joven, que nos dieron lugar para el diálogo, nos cuestionaron y nos permitieron tener debates donde encontramos puntos medios en común (así se llegó a buen puerto). Vi diputados trabajar en las épocas de receso invernal, nos reunimos con ellos varias veces en ese proceso.

Y esto trasciende a cualquier partido político, que quede claro. Esta historia está basada en mi trato con diputados de cuatro partidos distintos (el PRO, el radicalismo, el Frente para la Victoria y Unión Celeste y Blanco). Quienes me siguen en Twitter saben que no estoy ideológicamente representado por ninguno de estos partidos, este post no es sobre política, es sobre los medios. Es sobre la realidad y la ficción. Es sobre cómo hay cosas que quizás, solo quizás, no están tan mal como pensamos.

No digo que todo sea color de rosa, se que no lo es. Se que no todos nuestros legisladores son serios, se que en muchos casos el ausentismo de algunos da miedo, se que muchos han votado sin saber lo que votan por obediencia partidaria. Lo se. Pero también ahora se que algunas cosas pueden ser distintas, que hay algunos diputados que para tratar un tema se informan, que para discutir un tema tienen argumentos y que a la vez están abiertos a discutir los temas con cualquiera que piense distinto. Lo viví en carne propia y, de nuevo, recuerden, con diputados de cuatro partidos distintos.

Cada uno de los días que fui a discutir con los diputados el proyecto de ley, salí del congreso con la idea de que la política podría ser mejor de lo que es. No se por qué no lo es, aunque tengo varias teorías. Re leo el post y lo veo medio naif, parece una cartita esperanzadora pelotuda y realmente no es la intención. Si me leen, tampoco soy yo, suelo ser escéptico y pesimista sobre las posibilidades de que las cosas mejores políticamente en los países tercer mundistas. Pero es lo que siento. Estos meses aprendí que la tele, les medios, son (a veces) incapaces de mostrarnos lo que está abajo de lo mediático. Es decir, todos conocemos las figuritas importantes de los partidos, los jefes de bloque, pero “debajo” de ellos hay muchos otros diputados y, resulta ser, que muchos de ellos son gente muy trabajadora.

Otro punto interesante, en un momento en que está todo tan politizado, es saber que más allá de nuestra ideología, en cada partido político hay gente que vale la pena. Estamos en momento en donde parece que si tal partido no me gusta (lo cual me parece razonable), todo aquel que forme parte de ese partido es un pelotudo, un enemigo. Y no es así, de nuevo, me tocó dialogar con diputados (o asesores de) de cuatro partidos distintos, y con todos ellos tuvimos diálogos y debates excelentes, una apertura excelente y un profesionalismo para abordar las problemáticas que no me esperaba.

Eso es lo que me pasó. Fue una experiencia fascinante y esperanzadora. Seguramente en los próximos días volveré con mis post escépticos, mi negativismo, y todas esas cosas por las cuales soy tan divino. Pero hoy, después de haber logrado que diputados de media sanción a la Ley de Grooming, estoy hecho un boludo, estoy esperanzado y feliz. Qué se le va hacer.

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4 comentarios para Historia de un informático y cuatro diputados

  1. 

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    Sebastian, comparto el texto de tu vivencia. No hace mucho sentí lo mismo cuando por diversos motivos tuve contacto con diputados, senadores y personajes políticos.
    Es tal cual lo describís, uno tiene una imagen que se fue formando de la propia experiencia de uno mismo, de lo que le contaron, de lo que ve y escucha. Pero tambien fue mi sorpresa cuando como vos encontré vocación de laburo y dedicación.

Trackbacks y pingbacks:

  1. El analfabeto político: vos « Un Mundo (no tan) Binario - septiembre 25, 2013

    […] con orgullo que los temas de la agenda política no les interesan. La semana pasada les contaba mi interacción con diputados de la nación, y me idea era continuar un poco charlando algunos temas políticos. Se acercan las elecciones y […]

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