i³: un método eficaz para tener gente a cargo

Seba Bortnik —  28 agosto 2013 — 7 comentarios

Mi primer trabajo fue en un Call Center, vendía Speedy por teléfono. Sí, llamaba a la gente que no quería atenderme y le vendía productos que no quería comprarme. Pero de eso no se trata este post, algún día podría hablar del tema ahora que lo pienso, pero no hoy. Hoy les quiero contar un aprendizaje que me quedó grabado de mi primer trabajo, y que recién pude aplicar muchos años después cuando tuve gente a cargo en el trabajo, y es la regla de la “Triple I”, o i³.

Resulta que los sábados a la mañana el Call Center no trabajaba. Solo iban los dueños y el (boludo del) “pibe que arreglaba las computadoras”. Yo (sí, solo duré como telemarketer tres meses, esa también es otra historia, pero pude quedarme ahí más de tres años). Entonces, hablábamos mucho y el dueño que oficiaba de Gerente General de la empresa me contaba sus pormenores con la gente, los problemas que tenía y lo dificil que era lidiar con 100 estudiantes universitarios en su primera experiencia laboral. No se si leerá este blog, lo dudo, pero aprendí mucho de él en mi primer experiencia laboral y hubo un diálogo que me quedó grabado, el día que me dijo “mirá, con la gente hay que aplicar la regla i³: instruir, insistir, imponer. Y esta regla es genial, nada resume mejor cómo tenemos que trabajar cuando tenemos gente a cargo, es algo que le he repetido varias veces a los chicos que trabajan conmigo y tienen gente a cargo y que ahora, con Un Mundo Binario de vuelta, vale la pena compartir con ustedes.

La clave de la regla i³ es que debe necesariamente ser aplicada en órden. Si no, no funciona. O mejor dicho, no serás un buen jefe (o líder, o jefe, o ambos). Vamos paso a paso.

El primer paso es instruir. Es decir, si tenemos gente en nuestro equipo que se supone debe realizar una tarea específica, lo primero que debemos hacer es instruirlos, es decir, darles las herramientas y asegurarnos que tengan los conocimientos necesarios para hacer lo que tengan que hacer. No importa si eso es operar una máquina, manejar un software, completar una planilla o plantar un árbol. Instruir. Asegurarse que la persona sabe cómo hacer lo que tiene que hacer. Siempre hay que empezar por ahí. Muchas veces pecamos de asumir que la gente tiene que saber hacer las cosas (así, por naturaleza) o por la experiencia que trae asumimos que ya lo sabe, pero no hay que saltearse este paso, asegurarse que la persona sea instruída, ese es el paso número uno.

Ahora, resulta que la gente puede fallar, a veces nos cabreamos porque alguien en nuestro equipo no está haciendo lo que tiene que hacer, y aquí viene el segundo paso, el insistir. “Mi vida, ¿qué pasa que no me estás enviando el reporte que me tenés que enviar semanalmente?”. En este paso, por qué no, vale reforzar lo ya hecho en el paso anterior: “Hace unas semanas te expliqué cómo hacerlo, ¿no?”. Es decir, una vez que sabemos que la persona sabe lo que tiene que hacer y sabe cómo hacerlo, no nos queda otra que insistir si no se está realizando. Insistir es recordar, preguntar, consultar, apurar y todos los verbos que cumplan un fin similar.

Si insistir no funciona, señores, acudimos al tercer paso, imponer. “Pepe, ¿te acordás del informe que me tenías que mandar? Bueno, ponete ahora y lo quiero en mi mail en una hora”. Si es necesario, nos sentamos al lado hasta que lo haga, le ponemos un “castigo” si no lo hiciera (“¿Te acordás el día libre que me habías pedido? Terminá de ordenar el depósito así podés tomartelo, si no va a ser imposible).

Esto se relaciona bastante con lo que hablé en el post anterior sobre la necesidad de hacer determinadas cosas cuando sos jefe/lider. A veces, tenemos que llegar a esta etapa donde las cosas no se piden tan amablemente, no se sugieren, se ordenan. Lo importante, es llegar a esta etapa habiendo pasado por las anteriores. ¿Quién se va a enojar que lo obliguemos a hacer algo si antes lo instruímos y le insistimos para que lo haga? Solo alguien muy complicado que mejor no tenerlo en el equipo.

De nuevo, es clave el orden: no vale insistir sin haber instruído antes, no vale imponer sin haber insistido antes. Si seguimos este órden, tendremos un proceso muy sencillo para lograr que nuestra gente realice las tareas que debe realizar en la forma que debe realizarlas.

Hasta ahora, el método me ha funcionado. Ha sido uno de los aprendizajes que más recuerdo de mi primer jefe, es un método para ser ordenado y justos con la forma en que nos relacionamos con nuestro equipo.

¿Qué pasa si después de estos pasos las personas siguen fallando en sus tareas? Uf, ahí ya pasamos a otro tema, que será otro post u otros muchos posts. Pero en muchos casos, funciona, doy fe. Que la disfruten.

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7 comentarios para i³: un método eficaz para tener gente a cargo

  1. 

    Clap! Clap! Clap!
    Muy buen post!

  2. 

    Seba: un tema que se me ocurre y hace tiempo pienso….la desobediencia en el ámbito laboral, la dificultad para respetar la jerarquía…

  3. 
    Romeo Quijano 28 agosto 2013 en 16:21

    Siempre pense que yo estaba erroneo en esta forma de pensar. Nos venden la idea que un lider sugiere, pero sin duda alguna saber que ordenar cuando ya las demas etapas han sido cumplidas… me da seguridad! Buen post!

  4. 

    Me encantó ! No puedo haber elegido mejor día para encontrarme con esto. Gracias!

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