El momento de la oferta

Seba Bortnik —  1 junio 2010 — 10 comentarios

¿Como andan mis queridos lectores después de tanto tiempo? Como algunos sabrán, en las últimas semana me he mudado y, sumando algunos factores (no tengo Internet en casa aún, estoy con mucho trabajo y algunos otros) hacen que haya abandonado el blog casi por tiempo record (casi dos semanas). Lo peor de todo es que aunque la idea es que no pase tanto tiempo, probablemente vaya cambiando un poco la frecuencia con la que posteo, pero todavía estoy terminando de organizar mis tiempos y proyectos para ver cuánto puedo darle al blog, con la certeza de que este espacio seguirá vivo y la idea que aunque ya no puedo mantenerlo periódicamente, haya vida con frecuencia. Veremos, les contaré más adelante.

Me voy derecho a hablar de lo que quiero hablar, que es algo bastante particular, porque no voy a hablar de algo que me pasó a mí, pero sí a mucho (podría decir muchísimos creo) de mis amigos y conocidos del ambiente. He aquí ventaja y desventaja. Obviamente que al no hablar de una experiencia personal, puede ser que algunas cosas no sean interpretadas correctamente al no ser yo el que las viví. Pero por otro lado lo puedo analizar con total objetividad porque realmente no me pasó nunca esta situación.

Y en los últimos días más de un amigo mío vivieron situaciones similares. ¿Cuál es la situación? Buscan un trabajo, lo consiguen y cuando van a renunciar reciben por parte de su empleador un jugosa oferta o económica o bien profesional (un asenso, nuevos proyectos, etc.). Es una situación común, ¿no? Probablemente muchos de ustedes la hayan vivido y, como les decía, yo por suerte no. He renunciado sólo dos veces en mi vida y por una u otra razón no me ha tocado esta situación (y en parte agradezco a mis empleadores por la parte que les corresponde en esto).

En fin, se trata de una situación complicada: por un lado, se supone que uno ya tomó la decisión por otro trabajo, que seguramente representará una ventaja profesional/económica; pero por el otro seguir en un trabajo es fácil, digo, el cambio siempre puede llevar tiempo y más si el empleador hace una oferta tentadora, ¿no?

En un principio yo voy a resumir en unas palabras que me decía un amigo hoy. Sensibles, abstenerse. “Que se vayan a la puta que lo parió“. Y digamos que es a priori lo que uno piensa. Si me pueden dar un puesto así, ¿por qué no me lo dieron antes? Si me pueden pagar tanto más, ¿por qué no me pagaban mejor antes? En este contexto, parece que hay un motivo para irse y otro para quedarse (el enojo y respeto al nuevo trabajo, las mejoras en las condiciones – respectivamente). Pero yo creo que hay un motivo más para irse: luego de la renuncia dudo que la relación con el empleador/jefe vuelva a ser la misma. ¿Qué pasa si uno rechaza la oferta laboral y meses más tarde discute con su empleador? Las posibilidades de quedarse sin el pan y sin la torta son digamos que importantes. 😐

Obviamente que siempre hay que mirar el otro lado, tampoco hay que ser absurdos, tener y retener personal no es fácil; no siempre se les paga el máximo que uno puedo y esto es lógico, hay que saberlo. Pero sí noto claramente como muchos entran en la desesperación al momento que se va el empleado; y de lo único que estoy hablando, al fin y al cabo, es de cuidar a la gente. Yo soy un pendejo y llevo una corta experiencia laboral, pero siempre tuve la oportunidad de ir creciendo en las empresas donde estuve, de poder conversar, y de irme cuando el paso era el necesario (aunque en algunos casos me quedé con ganas de más).

Agrego otro error que suele ser muy frecuente en nosotros y a favor del empleador, y cierro con este consejo: hablen los problemas. Algunos alegarán que tienen jefes mala onda, que no se puede hablar, lo que quieran. Pero si algo los tiene insatisfechos en su trabajo, que su empleador lo sepa. Eso no quita que nos van a satisfacer todos nuestros caprichos/necesidades, pero… ¿qué tiene de malo pedir algo y que nos digan que no? Lo mejor de esa situación, es que las diferencias quedan claras para ambos lados. Quizás en pocos meses el empleador considere oportuno rever ese no, o ni siquiera, pero que se sepan cuáles son las insatisfacciones. Es cierto que muchas veces en la renuncia el empleador se sorprende de mil insatisfacciones que no eran manifestadas, ¿no?

En fin, aunque he visto esto muchas veces, lo cuento hoy por una situación que me cuenta un amigo. Si ustedes lo vivieron, los invito a que me cuenten sus vivencias. Seguro que muchos se habrán ido, pero seguro también otros se habrán quedado y habrá sido positivo, y ahí podrán sumar experiencias que seguro yo he omitido.

Saludos y espero no irme por tanto tiempo y, por último, gracias por seguir estando porque son muchas las visitas luego de 15 días de ausencia, se los agradezco. 😀

Anuncios

10 comentarios para El momento de la oferta

  1. 

    A mi particularmente no me pasó eso de querer irme y el jefe ofrecerme mejores condiciones laborales/económicas para que me quede…pero estoy de acuerdo en que la vida tiene muchas vueltas y en una de esas, nunca se sabe, si no te volves a ver las caras otra vez. Sin embargo, lo mejor es comunicarse lo más diplomáticamente posible y pasarle “factura” de las cosas que no nos gustan o nos aquejan y de allí evaluar si son o no tomados en cuenta nuestros petitorios…caso contrario si es totalmente válida la frase “andáá a la pqtp”.
    Saludos.

  2. 

    Buen Post Seba!

    La verdad creo que uno debe pensar en cambios en función de desarrollo, y eso ya es argumento de suficiente peso para que sea una decisión sin vuelta atrás una vez tomada.

    No debería quedarme en mi trabajo actual, el cual ya decidí dejar, ya medite pros y contras, en fin ya lo “cerré” como una etapa de mi vida, solo porque me ofrecen unos pesos mas (o un ascenso, para el caso es lo mismo).

    No es un tema menor, tomar decisiones correctas en este tema influye en el desarrollo profesional.

    Hay que ser un poco menos mercenarios y mas estrategas. En esto hay que evitar el camino cómodo, mantener el statu quo siempre es tentador, la famosa “zona de confort” de @Bilinkis, el “mejor malo conocido”, etc. son enemigos de nuestro desarrollo no solo profesional, también como personas.

    Así que a no dudar gente, una vez decidido el paso hay que darlo!

    Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s