¿De quién son mis correos corporativos?

Seba Bortnik —  21 octubre 2009 — 5 comentarios

En un correo con todos los integrantes de uno de los cursos en los que dicté clases este año, me llega una interesante noticia del diario La Nación, titulada Privacidad del correo electrónico. En la misma se pone en tela de juicio si la empresa tiene o no el derecho de leer los correos electrónicos que envían sus empleados, y si esto puede causar problemas legales a la empresa.

Desde un punto de vista legal, la justicia irá dictaminando en cada país y se irá armando la jurisprudencia. Pero cabe destacar que, aunque en el diario La Nación toman un caso en que se falló a favor del empleado, aquí en Argentina hubo un caso de la empresa Price Waterhouse en donde se falló a favor de la empresa, que despidió a un empleado basados en los correos electrónicos que este envió.

Ahora, quiero que veamos algunas aristas de la problemática desde un punto de vista de la privacidad (y si se quiere la moral), independientemente de que luego la justicia vaya decidiendo qué se debe hacer.

En primer lugar, un factor relevante es cuál es el correo electrónico que la empresa auditó. Con esto me refiero si la empresa utilizó sus servidores de correo para acceder a la cuenta corporativa del usuario o si se utilizó una herramienta de monitoreo (espía) para leer el correo personal del usuario. Creo que se trata de casos muy distintos. Las empresas no pueden responsabilizarse si el usuario pone cosas privadas a través de su correo corporativo, por lo tanto soy de los que piensan que la empresa donde trabajo tiene el derecho de auditar mi correo corporativo. Ahora, si se trata del correo personal creo que se cruza una barrera de la privacidad que hace de este un caso radicalmente opuesto, incluso si por política el empleado se supone que no debe usar su correo electrónico, creo que acceder al contenido es una barrera que supera cualquier cuestión ética y moral.

En segundo lugar, otro factor a tener en cuenta es el pre aviso al empleado. Señores empresarios, tengan empresas serias. Cuando entren sus empleados hagan firmar una política de seguridad en dónde se explique que el correo corporativo es propiedad de la empresa, y que su contenido puede ser auditado en casos excepcionales. Listo. Cuestión arreglada. Es decir, al menos se quita de encima la idea de que el empleado puede no saber que su correo puede ser leído. Insisto, creo que los correos corporativos pueden ser auditados (pueden, no deben. Solo en casos excepcionales), entonces, qué mejor que avisarle a los empleados de ellos.

El último factor, y no menos importante es por qué se auditó el correo del empleado. Y este es un tema que por conveniencia de una u otra parte suele omitirse. Yo creo que la empresa debe auditar los correos electrónicos cuando existan sospechas de una actividad ilegal o ilegítima por parte de sus empleados. Y esta sospecha puede al menos manifestarse. No se si me explico. Pero digo, en el caso de un empleado mandando correos con información confidencial a la competencia, ¿no les parece que el principal problema de ética lo tiene el empleado? En ese caso, si existía una sospecha justificada (en los niveles en que puede justificarse una sospecha), suena lógico que el empleado haya auditado el correo del empleado.

Está claro que es un tema complejo.

A los empleadores: sean serios y responsables. Hagan firmar políticas de seguridad, no auditen “por las dudas” y controlen sólo los recursos corporativos, sin entrometerse en cuestiones privadas de los usuarios.

A los empleados, serán también responsables. No usen el correo corporativo para cuestiones personales y así no se expondrán a riesgos innecesarios. Respeten las normas impuestas en su lugar de trabajo en torno a la seguridad, aún si las consideran erróneas.

A los lectores, opinen. 😉

PD. Gracias Marcela y Martín por la info para el post.
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5 comentarios para ¿De quién son mis correos corporativos?

  1. 
    Johanna Cuba Velaochaga 22 octubre 2009 en 18:34

    Estoy de acuerdo con el tema de que se firme una política en la que se indique que el correo corporativo puede estar sujeto a auditorías. Y es verdad, el correo corporativo debe ser utilizado solo para asuntos de trabajo, pero sabemos, que en la práctica, esto no es tan así. Y es que si les prohibimos la entrada a correos personales a los usuarios, es hasta entendible que utilicen su correo corporativo para asuntos personales, considerando la cantidad de horas que pasan en la oficina, pero el usuario debe ser consciente de que todo lo que escriba o reciba en su correo podría ser revisado en algún momento.

    Ahora, estoy de acuerdo contigo Sebastián, los correos solo deben ser revisados como medida extrema, digamos, como último recurso porque, por lo descrito en el párrafo anterior, es de hecho una intromisión en la privacidad del usuario.

    Con respecto a la revisión de correos de cuentas personales, eso es totalmente inadmisible.

    Para los usuarios, solo queda tener cuidado con lo que se escribe en los correos y sobre el telefono corporativo, igual, son recursos de la empresa, por lo tanto la empresa es dueña de estos recursos y de la información que circule por ellos.

    Bueno, es un tema super complejo, en mi empresa se discute mucho esto y acá en Perú aún no hay una ley que se pronuncie claramente al respecto y de hecho conozco algunos casos en los que se ha despedido personas tomando como evidencia correos.

    Saludos,

    Johanna

  2. 

    Creo yo que el correo corporativo es una herramienta que te proporciona tu empresa para que realices tu trabajo. Y debe ser usada para, y sólo para eso.

    Ocasionalmente, para enviar algún mensaje URGENTE a algún familiar o amigo.

    Sin embargo, el uso de correos personales se ha visto impedido dentro de algunas empresas gracias a los servicios “adicionales” de Mensajería Instantánea o chat que integran muchos de ellos, y que pueden resultar más o menos distractores de la actividad principal, sin hablar de la posibilidad de utilizarlos para el envío de información importante.

    Pero como en todos lados, hablando se entiende la gente, y poniendo límites razonables se puede llegar más lejos que imponiendo restricciones imperialistas.

    Pero como dices, hay que respetar las normas, no queda de otra.

    Saludos.

  3. 

    El que te auditen (snifen, accedan, intercepten, etc…) a tu correo electrónico, ya sea personal o corporativo me parece una marranada de primer orden. Eso es igual si te “pinchan” tu teléfono móvil corporativo para verificar que no estas dando información valiosa a la competencia.

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