Pionero #7: Alan Turing

Seba Bortnik —  3 mayo 2008

Alan Mathison Turing podría ser presentado como el precursor de la informática moderna, como uno de los matemáticos más influyentes en la computación, como el padre de la inteligencia artificial, como un gran criptógrafo o incluso, como un ícono de la injusticia social. Debo reconocer que si tuviera que armar yo la lista de pioneros, este hombre nacido en el año 1912 en Inglaterra, ocuparía el primer lugar sin ningún lugar a dudas. Teniendo en cuenta sus extensos e importantes aportes, y la longitud que pretendo de esta sección, vamos por partes para reconocer solo los principales aportes de Turing a nuestro mundo.

Hijo de padres indios, Turing fue el primer en definir claramente el concepto de algoritmo, concepto fundamental en el progreso de la informática a partir de ese momento. Para ello, el matemático creó un modelo computacional denominado “La maquina de Turing“. A través del modelo, demostró que existían ciertos problemas que una máquina no podía resolver y formalizó el concepto de algoritmo. La maquina es un modelo simple, en donde se pueden definir dos acciones posibles (mover un cabezal a la derecha y a la izquierda) y definir un modelo de la siguiente manera:

(estado, valor) \rightarrow (nuevo estado, nuevo valor, dirección)

A través de la máquina, es posible modelizar, cualquier cómputo que un ordenador digital pueda realizar. La máquina de Turing debería ser estudiada y conocida por cada informático del mundo y, principalmente, por cualquier desarrollador que pretenda conocer los conceptos fundamentales de la programación informática.

Quizás con este aporte, Turing habría pasado a la historia y ya estaríamos hablando de él.

Sin embargo, con su especialización matemática en criptografía, Turing fue llamado a colaborar con su país en la Segunda Guerra Mundial y fue un colaborador activo en el descifrado de los códigos que utilizaban los nazis para comunicarse. Sus aportes, fueron fundamentales para el avance de los aliados hacia el fin de la guerra. Específicamente participó en comprender los mensajes cifrados enviados por Enigma, una máquina electromecánica de cifrado rotativo.

Posteriormente, cerca del año 1950, Turing se interesó particularmente en analizar la posibilidad de que las computadoras “piensen”. Para ello, desarrolló una teoría denominada “Test de Turing” (o “prueba de Turing”). Esta consisten en una pequeña prueba en donde una persona realiza preguntas y, en simultaneo, recibe las respuestas de otra persona y de una máquina sin conocer cuál respuesta corresponde a cada uno. Según la teoría, si la persona no es capaz de distinguir las respuestas de la máquina y del humano, se puede afirmar que esa máquina es inteligente. Este modelo es una de las bases de la Inteligencia Artificial y es altamente defendida por aquello que piensan que las máquinas “pueden pensar”.

Evidentemente, los aportes que hizo Turing en su corta vida, fueron extremadamente importantes. Entre las cosas que encontré de él en la Web, en uno de los sitios lo describen como “el hombre que sabía demasiado“. En el año 1952, fue procesado por ser homosexual y condenado a recibir un tratamiento hormonal de reducción de líbido. Este tratamiento le causó innumerables afecciones a su cuerpo y, dos años más tarde, Alan Turing apareció muerto luego de comerse una manzana con cianuro, en lo que claramente fue considerado un suicidio. Este hombre murió abandonado por su propio país. Mejor que yo, lo cuenta Eduardo Galeano en su último libro, “Espejos”:

El papá de las computadoras

Por no ser macho, lo que se dice macho, hombre de pelo en pecho, Alan Turing fue condenado.
Él chillaba, graznaba, tartamudeaba. Usaba una vieja corbata a modo e cinturón. Dormía poco y pasaba días sin afeitarse y corriendo atravesaba las ciudades de punta a punta, mientras mentalmente iba elaborando complicadas fórmulas matemáticas.
Trabajando para la inteligencia británica, unos años atrás, había ayudado a abreviar la segunda guerra mundial cuando inventó la máquina capaz de descifrar los indescifrables códigos del alto mando militar de Alemania.
Para entonces, ya había imaginado un prototipo de computadora electrónica y había echado las bases teóricas de la informática moderna. Después, dirigió la construcción de la primera computadora que operó con programas integrados. Con ella, jugaba interminables partidas de ajedrez y le formulaba preguntas que la volvían loca y le exigía que le escribiera cartas de amor. La máquina obedecía emitiendo mensajes más bien incoherentes.
Pero fueron policías de carne y hueso los que en 1952 se lo llevaron preso, en Manchester, por indecencia grave.
Sometido a juicio, Turing se declaró culpable de homosexualidad.
Para que lo dejaran libre, aceptó comenterse a un tratamiento de curación.
El bombardeo de drogas lo dejó impotente. Le crecieron tetas. Se encerró. Ya no iba a la universidad. Escuchaba murmullos, sentía miradas que lo fusilaban por la espalda.
Antes de dormir, era costumbre, comía una manzana.
Una noche, inyectó cianuro en la manzana que iba a comer.
Más info:
http://es.wikipedia.org/wiki/Alan_Turing
http://es.wikipedia.org/wiki/Prueba_de_Turing
http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1quina_de_Turing
(en inglés) http://en.wikipedia.org/wiki/Alan_Turing
(en inglés) http://www.systemtoolbox.com/article.php?history_id=3

Serie pioneros de la informática

Anuncios