El primer día de trabajo

Seba Bortnik —  7 enero 2008 — 8 comentarios

Bueno, hoy no puedo escribir de otra cosa que no sea mi primer día de trabajo en una nueva empresa. En mi caso en particular es la segunda empresa donde trabajo como empleado fijo y la primera que se dedica a brindar servicios y productos de tecnología (en este caso networking y seguridad informática). Antes, yo era el “informático” en una empresa que se dedicaba a otra cosa.

Cuestión que estaba repasando algunas cosas que viví en mi primer día de trabajo y las encontraba un poco comunes… ¿será que nos pasan a todos?

  • La noche anterior, un poquito cuesta dormirse.
  • Un rato antes de eso, te acordás que no tenés tarjeta de colectivo para ir al laburo.
  • A la mañana te mirás más al espejo que de costumbre, sin expectativas.
  • Sos más puntual que en tu puta vida y si como yo, acostumbras a ser puntual, este día hacés tiempo cerca de la oficina para no llegar tan temprano.
  • Sos más humilde, callado e introvertido que en tu puta vida.
  • Te presentan a todos y automáticamente te olvidás los nombres de todos y no reconocés a nadie.
  • Una persona resigna su jornada laboral (y quizás más de una como será mi caso creo) para introducirte correctamente en la empresa. El pobre seguramente hará horas extras para recuperar el tiempo perdido.
  • La gente en el almuerzo te pregunta de qué signo sos.
  • Por momentos, estás convencido que todos allí son más inteligentes que vos.
  • La jornada es definitivamente improductiva. 😀
  • Si tenés la mala suerte de que tu primer día sea un 7 de enero (pleno verano aquí en Argentina), llegás a tu casa muy pero muy chivado.

Si además, como yo, comenzás a trabajar en una empresa de tecnología, te encontrás con algunas cosas muy propias del área…

  • Nadie te explica cómo usar la Pc.
  • Los hombres superan a las mujeres (en cantidad).
  • Los defectos de Microsoft son parte del conocimiento popular.
  • El pelo largo y los lentes son una fija.
  • Le mandás un mail a alguien que está sentado al lado tuyo.
  • No se habla de fútbol.

En fin, espero que para el segundo día refresque y todo siga viento en popa ya que espero que no me echen tan rápido (¡para no tener que vivir esto de nuevoooooo!) 🙂

Con humor, y saludos a todo Openware por la cálida recepción...
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8 comentarios para El primer día de trabajo

  1. 

    Ya me había contado de vos richard… y eso de q sos pero no sos de OW… JEJEJE…
    Igualmente aclaremos que no es que el viejo no lava el mate… sino que el mate del viejo no se lava… q es parecido, pero no lo mismo… 😉

  2. 

    No se si mi “bienvenido” todavía sirva, ya que soy un ex-openware en los papeles, pero sigo siendo un OW del corazon! Caiste en el mejor lugar para trabajar y aprender, no solo cosas técnicas.
    Felicidades!

    Asi que el viejo no lava el mate ?? yo me sumo con unos terere!!!

    Exitos en tu nuevo empleo!

  3. 
    Germán Scalzo 9 enero 2008 en 16:37

    Bienvenido Sebas a la comunidad Openware! Parece el sr de los anillos, pero creo que una empresa es más que la suma de sus integrantes, es un ecosistema que incluye a mucha más gente (clientes, proveedores, universidades, colegas, “fans”, “anti-fans”, gobierno, etc…).
    Luego de leer tu blog, puedo afirmar que compartimos el respeto a la libertad y a la diversidad, a lo que yo llamo “pluralismo” (siguiendo especialmente a la corriente estadounidense de escritores pragmáticos como Peirce, Dewey, James y cía). El pluralismo fomenta el respeto a las opiniones de los demás y alienta el diálogo. Sin embargo, y en relación a la lógica y a los valores, hay opiniones “mejores y peores”. No se puede avanzar en el camino de la razón compartida si toleramos (tolerancia extrictamente es aceptar lo malo) posiciones que nos degradan como seres humanos. Toda manifestación de violencia, físico o verbal, debe ser repudiada. No es el consenso lo que perseguimos (porque es imposible cuando hay asimetrías) sino la convergencia.
    Lamentablemente, hay gente que se obstina en resaltar continuamente lo malo, anclándose en el pasado y petrificándose en el rencor. Solemos cometer errores (y muchos!) pero siempre está la posibilidad de rectificar. Para ello se necesita humildad y humanidad, porque lo más propio del ser humano es reconocer que somos limitados y por lo tanto no “estamos en verdad”, nuestra posición no es absoluta nunca. Son nuestras acciones, no nuestras posiciones intelectuales quienes dan fe de lo que somos. Así como hemos sabido reconocer (aunque no de manera completa lamentablemente) que el color de piel es una característica accidental en los hombres, que no debe ser motivo de discriminación, hoy nos enfrentamos a una cruzada más sutil, pero no menos importante: la de reconocernos en nuestras elecciones personales (diferencias subejtivas más que objetivas) y resaltar lo positivo que tenemos en común. Solo así se hace comunidad, porque las diferencias existen y no hay que eliminarlas porque son una realidad que nos enriquece. El hecho de que yo sea cristiano y vos ateo (por marcar una) no nos impide relacionarnos en una cultura común, basada en valores universales y que intenta (o debería) reunir lo mejor de nosotros. Así se logra el progreso verdadero.
    Te felicito por la altura humana con que resolviste este inconveniente que se suscitó a raíz de la violencia de algunos. Te pido disculpas por la parte que nos toca como organización. Sin duda cometimos errores, pero tenemos que aprender de ellos y mirar siempre hacia adelante.
    Termino como empecé… Bienvenido!!!

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